Bodas al aire libre: El arte de casarse bajo el cielo de la Sabana
Las bodas al aire libre cada vez toman más fuerza como tendencia y, siendo honesta, es mi formato favorito para trabajar en la Sabana de Bogotá.
La posibilidad de compartir un momento único en un espacio abierto es fascinante, pero requiere una disciplina técnica que no permite errores.
Como Wedding Planner, sé que una boda al aire libre trae consigo un montón de circunstancias que pueden afectar la ceremonia si no tienes «sangre en las venas» para anticiparte.
Para todo en la vida se necesita ser precavido, analítico y disciplinado; los mejores resultados nacen de una planeación que no deja nada al azar.
Es válido afirmar que una buena organización garantiza un matrimonio de lujo, o siendo más concretos, evita que tu sueño se convierta en un caos logístico.
Nunca está de más brindar experiencias completas y de calidad a las personas de tu vida, especialmente cuando el escenario es la naturaleza pura.
El vestido y el clima: Elegancia vs. Realidad
Cuando pensamos en bodas al aire libre, es vital definir la vestimenta adecuada tanto para los novios como para los invitados.
Mientras ocurre el día esperado, todos deben estar elegantes, pero sobre todo, deben sentirse cómodos con el contexto físico de la hacienda.
Los espacios abiertos en lugares como Subachoque o Cajicá traen cambios de clima repentinos; prevé siempre estas situaciones con tus invitados.
Acuérdate de lo que siempre digo: «si hay para el whisky, hay para el hielo», ¡jajaja!, así que invierte en un buen plan B.
Es esencial tener un «as bajo la manga» o un plan de emergencia para tu evento que no sacrifique la estética que tanto soñaste.
Puedes ser creativa y encontrar puntos focales para carpas o estructuras transparentes que mantengan la vista pero protejan del frío sabanero.
Un menú que cataliza experiencias
El menú, sin duda alguna, funciona como el catalizador de las emociones positivas durante la recepción campestre.
La comida de Rocha’s Catering brinda bienestar y satisfacción, pero debe ser elaborada pensando en las condiciones ambientales del lugar.
Si la boda es al aire libre y refresca por la tarde, un menú que conforte el cuerpo es mucho más valorado que una ensalada fría.
Paralelamente, el servicio de catering debe ser capaz de enriquecer el estado de ánimo de los comensales, quienes son los que realmente reciben el producto.
Tú conoces a tus invitados mejor que nadie, así que diseña con el Chef Carlos un banquete que sea un homenaje a sus gustos.
Recuerda que en espacios amplios la logística del servicio debe ser milimétrica para que el plato llegue a la mesa a la temperatura perfecta.
Ambiente, rituales y la magia de los árboles
Al ser un evento al aire libre, el ambiente hay que controlarlo con estrategias de mitigación de sonido y cierres visuales elegantes.
En ocasiones, cuando no hay una frontera física, las dinámicas externas pueden afectar la intimidad de tu ceremonia.
Es por eso que creamos «puertas falsas» o arcos rústicos de madera que delimitan el espacio sagrado de tu unión matrimonial.
Uno de los grandes beneficios de estos matrimonios es el contacto con la naturaleza y la posibilidad de crear rituales diferentes.
Aprovecha los árboles centenarios para colgarlos de luces o botellas de cristal con flores, dándole un sentido mágico a la celebración.
Elementos como fogatas o estaciones de mantas para la noche fortalecen las dinámicas de tu boda y hacen que todos se sientan cuidados.
Montaje y desmontaje: El reto invisible
Una vez concluida la planeación, los encargados del montaje deben ser supervisados con ojo clínico para que nada se dañe en el transporte.
Toca pensar en la llevada y recogida de las cosas; a veces soñamos con elementos extravagantes que son un dolor de cabeza para mover en campo abierto.
Nosotros nos encargamos de esa labor titánica para que tú solo te dediques a ser la novia radiante que siempre imaginaste.
Llevamos más de 10 años eligiendo las mejores haciendas en Cundinamarca porque sabemos cuáles cumplen con los requisitos de una boda privada.
Incluso las ceremonias católicas pueden tener ese aire campestre si sabemos cómo adecuar el espacio para cumplir con la solemnidad requerida.
Confía en un equipo que ama los retos y que sabe que cada detalle, por pequeño que sea, toma un valor incalculable al final del día.


