El alma detrás de tu gran día: 30 años tejiendo historias de amor
Para entender quiénes somos, hay que viajar 30 años atrás, cuando Carlos y yo empezamos este camino con una cámara en la mano y una maleta llena de ilusiones.
En aquel entonces, nos convertimos en los cómplices de las primeras memorias de cientos de parejas en Bogotá, capturando instantes que hoy son tesoros familiares.
Poco a poco, esa mística de las bodas nos envolvió por completo, llevándonos a fundar nuestro primer salón y restaurante hace ya casi dos décadas.
Esa trayectoria no se improvisa; se construye con cada café compartido, con cada detalle perfeccionado y con la madurez que solo dan los años de oficio.
Para mí, la planeación de cada boda es mucho más que un trabajo; es mi pasión absoluta y el laboratorio donde diseño la paz mental de mis novias.
Sandra: Tu hada madrina y cómplice en la Sabana
Mi proceso empieza siempre de la misma forma: conociéndolos de verdad, descubriendo en qué trabajan, cómo se conocieron y qué anhelos guardan en el corazón.
Esos cafecitos en mi casa con empanaditas son sagrados, jajaja, porque ahí es donde me vuelvo tu cómplice y entiendo el lenguaje de tus sueños.
Mi labor es escucharte, entenderte y, cuando es necesario, aterrizar las ideas para que la estética y el presupuesto caminen siempre de la mano.
He recorrido cada rincón de Chía, Sopó, Tenjo y Subachoque administrando locaciones, buscando ese lugar que haga vibrar tu esencia desde el primer segundo.
Una vez elegido el sitio, mi showroom se transforma en un taller de magia donde elegimos juntos desde la vajilla hasta el tipo de flor que aromatizará tu altar.



