Tradiciones de boda: Entre la mística del ayer y la rebeldía de hoy
Para nadie es un secreto que las bodas son las experiencias humanas más cargadas de simbolismos.
Sin embargo, el tiempo no perdona y algunas costumbres se han quedado en el baúl de los recuerdos mientras que otras nuevas, más frescas, se han sumado al protocolo.
Hoy quiero hablarles de esas tradiciones de boda que siguen haciendo vibrar el corazón, o bueno, por lo menos de las que más vemos en nuestros eventos en Cundinamarca.
¿Qué son realmente estos rituales?
Más que simples pasos a seguir, son conductas sociales que al ser usadas con frecuencia se mantienen vivas como una herencia emocional.
Pero ojo, como todo en la vida evoluciona, los matrimonios no se quedan atrás y ahora vemos mezclas maravillosas que hace una década ni soñábamos.
Lo que nadie te dice es que la tradición debe estar al servicio de tu felicidad, no al revés.
El blanco, la pureza y un toque de rebeldía
No cabe duda de que el vestido blanco sigue siendo el rey de la montaña, atribuyéndosele significados de pureza e inocencia desde la época de la reina Victoria.
A mí me encanta el blanco, no lo voy a negar, pero adoro a esas novias rebeldes que se atreven con un toque de color, ¡jajaja!
Incluso si eres divorciada o ya tienes hijos y no te sientes cómoda con el blanco absoluto, un tono champaña o marfil en una hacienda de Cajicá se ve de un lujo impresionante.
El velo es otro cuento; yo disfruto ver esa sorpresa en la cara del novio cuando lo levanta en el altar, es un instante de revelación mística y yo la adoro
Hoy el velo es más un accesorio que un símbolo de virginidad, pero el efecto visual de una mantilla larga caminando por un jardín de la Sabana es simplemente imbatible.
Algo viejo, algo azul y el cajón de la abuela
Esta es de mis favoritas porque invita a la familia a participar en el look de la novia.
Si te vas a casar, busca en el cajón de la abuela, te aseguro que habrá algún prendedor divino que cumpla con ser “algo viejo” y represente tu vínculo familiar.
Lo nuevo suele ser el optimismo del futuro, y lo prestado debe venir de alguien felizmente casado para que te transfiera esa buena energía.
¿Y lo azul? Pues miren, si les soy honesta, lo azul sin lugar a dudas debe ser la liga, ¡jajaja!, un detalle coqueto que nadie ve pero que tú sabes que llevas por fidelidad.
El mito de no verse antes de la ceremonia
Dicen que da mala suerte que el novio vea a la novia antes de entrar a la iglesia, pero a mí esa creencia no me quita el sueño o como diría Carlos a eso no le hecho mente jajaja
De hecho, me encanta el “First Look” en la hacienda: ese encuentro de ellos solos, sin los cien pares de ojos de la iglesia juzgando, donde el amor es real y sin filtros.
Ver a un novio llorar cuando ve a su mujer por primera vez en su vestido, en medio de la naturaleza de Tabio, es un toque romántico que ninguna tradición debería prohibir.
Al final del día, las arras, los anillos y hasta el lanzamiento del ramo son solo herramientas para celebrar que se encontraron en este mundo tan loco.
Si hay boda, que sea bajo tus propias reglas y con el corazón por delante.

